De repente apareció el kirchnerismo y subsidió el gas… ¿para ayudarnos?

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Recuerdo qué contenta se había puesto mi mamá cuando, luego de haber ido a una reunión de la Asociación del Club Alumni de Turdera, en la década del 70, nos informó que íbamos a tener gas natural. Era muchísimo más barato que comprar los tubos de 45 kilos, grandes y pesados. En esa época, casi nadie se preocupaba de la cuenta del gas natural. Además, hasta el 2002/4 teníamos para exportar a Chile.

 

De repente llegó el gobierno de los Kirchner y nos informó que iban a abonar una parte de la factura, subsidiándola, que nos iban a ayudar. ¿Por qué, si toda la vida no me preocupé de la boleta del gas? ¿Por qué, si antes la Argentina exportaba gas a Chile, ahora empezaron a arribar decenas de barcos con gas envasado? Y ese gas, al igual que el de garrafa, era muchísimo más caro que el de Bolivia, pero el kirchnerismo había dicho que “el gas lo traemos en barcos rusos y de otras naciones y les vamos a pagar casi toda la cuenta del gas caro que hacemos traer e importar a través de la empresa Contrater Consulting S.L., y de otras empresas a través de Enarsa. Y si se pierde un barco, y por más que hayamos pagado 57 millones de dólares de un gas que nunca llegó, no se preocupen, lo seguiremos subsidiando… y con el dinero de todos lo pagaremos.

 

El kirchnerismo pagó y pagó mi cuenta del gas, que antes no me había costado pagar (ni a mi mamá) hasta que de repente, de tanto pagar, se quedó sin dinero.

 

Como al kirchnerismo que pagaba y pagaba se le había acabado el dinero, dijo: “Me voy a comprar una imprenta nueva para imprimir billetes (Ciccone) y con eso voy a seguir pagando”. Imprimió e imprimió y de repente, teníamos un déficit de 7% anual. Y de tanto imprimir, aumentaron los productos.

 

Estaba equivocada Marcó del Pont (ex presidenta del BCRA) y no lo desmintió Kicillof, que decía libremente que “imprimir billetes no ocasiona inflación”.

 

Empezó a haber en la Argentina la tercera inflación más alta del mundo. Y más pobreza. Y el kirchnerismo dijo que era una sensación: “El INDEC marca que la inflación no existe”, pero la realidad decía otra cosa.

 

Como la gente veía en 2015 que todo aumentaba, no los votó. Y hubo un cambio de gobierno.

 

Ahora, el Gobierno de Macri tiene el arduo trabajo de dejar de comprar gas con los barcos rusos, y de volver a estimular la exploración en la Argentina del gas que dejaron de explorar estos doce años para que, luego de un tiempo, como hace 15 años, no me vuelva a costar pagar el gas natural. Y muchas madres de la Argentina volverán a ponerse contentas.

 

 

Autor: Eduardo Bayer
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